miércoles, 10 de septiembre de 2014

Cerati & Nietzsche



por Esteban Dipaola

Si pensamos tan sólo en el título del último disco que nos legó Gustavo Cerati, podemos advertir ya el resplandor de unas huellas de escritura y musicalidad nietzscheana. Fuerza natural tranquilamente podría ser también el título de algún libro de Friedrich Nietzsche. De hecho, el pensador Gilles Deleuze más de una vez ha aseverado que Nietzsche es el filósofo de las fuerzas… las fuerzas del devenir, pero, en verdad, todas las fuerzas, cualquier fuerza es un impulso de transformación, de metamorfosis, cambio. Más aún si pensamos en algo como una fuerza natural, quizás allí Cerati estaba legando definitivamente su proceder nietzscheano, un eterno retorno de lo diferente (¿acaso alguien que no se deje exceder por falsos fanatismos y triviales rivalidades podría decir seriamente que un disco de Cerati es igual a otro?).

Esa afluencia de fuerza nietzscheana en el proceder musical de Cerati es apreciada, sobre todo, en sus letras. En el segundo tema de este disco, Fuerza natural, Gustavo nos anticipa: “todo es mentira, ya verás, la poesía es la única verdad” y añade, casi para dejar en claro su manifestación poético-filosófica: “sacar belleza de este caos es virtud”. Es posiblemente, si se me admite algún nivel de exageración (o no), uno de los momentos más nietzscheanos de eso que, con precisiones contrapuestas, podemos llamar rock nacional. Que la canción en cuestión además se llame Dejà vu otorga un carácter necesariamente y aún más filosófico a la cuestión.

Cerati, entonces, siempre ha tenido esos impulsos de experiencia nietzscheana, de “fuerzas” –para decirlo otra vez con Deleuze–. Lo ya mencionado acerca de Fuerza natural, pero también se puede recurrir a otros discos, otros títulos: Ahí vamos, se evidencia una potencia del aquí y ahora y un frenesí del lugar y del desplazamiento: es aquí y ahora que ahí vamos, es ahí en ese lugar, en ese espacio que vamos, es decir, que nos desplazamos. De la misma manera puede referirse a Siempre es hoy, otra vez ese remitir al instante, la potencia del aquí y ahora, no como quietud del presente, sino, otra vez, como desplazamiento, devenir… Nuevamente, fuerza… “Gracias por-venir” dice Cerati en Puente, el corte difusión de Bocanada, allí tenemos, definitivamente, esa fuerza del aquí y ahora y del desplazamiento: hay algo que viene y es el porvenir, es un impulso, una renovación, un eterno retorno.

Pero todavía es posible detenerse no solamente en las recurrencias nietzscheanas de la musicalidad y la poesía de Gustavo Cerati, sino también atender con más precisión a la misma literalidad de sus letras. En Camuflaje, canción incluida en el disco Siempre es hoy, Cerati expone en su letra una frase prácticamente textual de Nietzsche: “todo lo profundo ama el disfraz”, canta Cerati; mientras en Más allá del bien y del mal, Nietzsche escribía en el parágrafo 40: “Todo lo que es profundo ama la máscara”. Nietzsche en tal expresión pretende romper, atacar toda una tradición del pensamiento filosófico que se instituye como condición de Verdad, asumiendo, el filósofo alemán, el carácter ficticio y múltiple de la realidad, mostrando que entre los signos no hay verdades, sino precisamente signos, es decir, fuerzas de interpretación: “hasta que el texto desapareció bajo la interpretación”, dice también Nietzsche en el parágrafo 38 del mismo libro que referimos. Gustavo Cerati, por su parte, propone un juego entre la textualidad del texto del filósofo y lo que ese filósofo enseñó, esto es, justamente, que no hay texto sino interpretaciones, nuevas formas de introducir el texto en sus retornos. La letra de Cerati hace retornar el texto de Nietzsche como un texto-otro, encontrando una nueva forma de expresión en la poesía y musicalidad de Cerati que posibilita ya no la referencia filosófica que induce a atacar la verdad a martillazos, sino, precisamente, la experiencia musical que habilita transformar los textos nietzscheanos en múltiples interpretaciones, en ficciones de algo nuevo.

Además, y siguiendo con sus metáforas críticas sobre la noción y la responsabilidad de la verdad, Nietzsche afirma en el parágrafo 81 de Más allá del bien y del mal: “Es terrible morir de sed en el mar”. A su vez, Gustavo Cerati en otra canción de Siempre es hoy, titulada Nací para esto, canta: “lo terrible del mar es morir de sed”. Esa literalidad de la referencia de Cerati a Nietzsche, atraviesa toda una intertextualidad que es poética y musical a la vez. Cerati hace funcionar las metáforas expuestas por Nietzsche en otras experiencias armónicas y melódicas. No es simplemente que reproduce el texto nietzscheano como cita, más todavía, lo transforma, lo metamorfosea en canción, lo hace devenir onda sonora, fuerza rítmica, Nietzsche convertido en un nuevo juego, atravesado por nuevos ritmos. Más sobre esto deberíamos decir, si por ahora no fuera tan sólo un esbozo de pasajes musicales y poéticos, cuando atendemos a que Nietzsche al analizar el lenguaje en perspectiva musical, dice respecto a Wagner que lo que debe hacer la música de este último es “cambiar de piel”; y escuchamos que Cerati expresa en la canción Otra piel del disco Ahí vamos: “si el lenguaje es otra piel, toquémonos más”. Se entiende, entonces, no sólo la literalidad, la cita, la intertextualidad y su transformación rítmica, sino además, una consistencia de atravesar las fuerzas del pensamiento nietzscheano. Cerati no invoca ni reproduce a Nietzsche, más claramente desprende las fuerzas de aquellas ideas en melodías y armonías que rápidamente devienen algo nuevo respecto a esa literalidad de la cita.

Canción animal es quizás un título de disco más deleuziano que nietzscheano, pero allí también Cerati atraviesa con sus letras la experiencia del pensamiento del filósofo alemán. Sueles dejarme solo, quinto tema de ese disco de Soda Stereo, es un tema nietzscheano desde su propia fuerza rítmica, podría decirse, incluso, que es un tema armónicamente nietzscheano, un “cambio de piel”. En esa canción, y con esa letra, Gustavo Cerati canta, casi grita –en el mejor sentido–: “Nena nunca voy a ser un superhombre… y sueles dejarme solo”; lo primero que nos atraviesa, nos llama y convoca es la idea del “superhombre”, ahí la referencia es literal, exacta, específica, casi que se la podría hasta soslayar admitiendo que todos conocemos que el superhombre es un concepto nietzscheano, que precisamente refiere a la fuerza material y práctica de interpretación, etc. Pero aquí Cerati atraviesa la literalidad del texto nietzscheano y lo transforma en una experiencia amante: Nena nunca voy a ser un superhombre y sueles dejarme solo, dice. Es a la mujer, a lo amado que Cerati expone la fuerza de la idea nietzscheana, y acaso ¿no podría pensarse que es Nietzsche quién más de una vez refirió esa idea –esta misma idea de la imposibilidad de ser un superhombre y la soledad– a esa mujer amada que es/era la verdad y que los filósofos a lo largo de toda la historia jamás han entendido, según el propio pensador expresa?..

La misma canción de Soda stereo dice: “afuera el frío embiste, adentro el vértigo”; mientras en Así habló Zarathustra, Nietzsche hacía decir al profeta: “allí afuera el frío existe, aquí adentro es el vértigo”. La palabra de Nietzsche se convierte otra vez en metamorfosis de la poesía de Cerati, por eso, nuevamente debe decirse que no se trata de una simple cuestión de cita, sino, en términos nietzscheanos, de una “voluntad”, una “fuerza natural” que transforma la poesía por-venir, como un impulso, una “fuga del sentido”, un “eterno retorno”, porque, a fin de cuentas, “todo lo profundo ama el disfraz”.

4 comentarios:

  1. hace unos 7 años le mostraba a un amigo en el libro "mas alla del bien y del mal" la frase "es terrible morir de sed en el mar" , le saque la ficha hace rato!! y de la nada!

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