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domingo, 14 de mayo de 2017

Esos Raros Stones


por César Colman

DECCA / LONDON RECORDS

Habían empezado como una banda de covers, y no fue sino hasta el cuarto disco, Aftermath, que Andrew Loog Oldham, manager y productor de la banda, convenció a Jagger y Richards para que compusieran un disco completo. Hasta entonces la dupla firmaba solo algunos temas, mientras que otros los firmaban con el pseudónimo Nanker Phelge, que involucraba a la banda completa y a Oldham.

El primer tema que grabaron fue “Come on”, original de Chuck Berry y, llamativamente, su primer número 1 fue “I wanna be your man”, escrita por Lennon y McCartney, que apareció el 1 de noviembre de 1963. Pocas semanas después The Beatles sacaron su propia versión, cantada por Ringo. Entre los compositores versionados por los Stones en sus primeros tiempos están Willie Dixon, Jimmy Reed y Eduard Mc Daniels. Al principio, sus propias canciones no terminaban de conformarlos.


Algo que caracterizó a la discografía de la banda es la diferencia entre las ediciones norteamericanas y las inglesas: lo que se escuchaba en la isla se desconocía por completo en EEUU y viceversa. Así es como Flowers resultó ser un compilado que reeditaba canciones ya aparecidas en Gran Bretaña, lanzado como álbum en EEUU en 1966. La mayoría eran temas que quedaron afuera de Between the buttons y Aftermath, a las que se sumaron las inéditas “My girl” -un clásico de Smokey Robinson-, “Ride on, baby” y “Sittin’ on a fence” de Jagger/Richards. “As tears go by” había sido compuesta por Jagger, Richards y Oldham para la cantante Marianne Faithful en 1964, pero al año siguiente lanzaron su propia versión. “Con la mie lacrime” fue la versión de Jagger gimiendo, extrañamente, en italiano. La aceptación de "As tears go by" les hizo ganar confianza como compositores.

En 1965, durante una gira por EEUU, grabaron su éxito global, "(I can't get no) Satisfacción", con uno de los riffs más célebres de toda la historia del rock, que llegó a ser número 1 en ambos lados del Atlántico.

Con “Jumping Jack flash” editado como simple, anticiparon el lanzamiento de Beggars banquet (1968), uno de los discos más emblemáticos de la banda, con el que iniciarían una seguidilla de 4 grandiosos discos (los siguientes fueron Let It Bleed, Sticky Fingers y Exile on Main St.). En 1969 otro de sus grandes clásicos, “Honky tonk women”, salió como simple previo al lanzamiento de Let it bleed. En el álbum hay una versión country titulada “Country honk”. La última canción que grabaron para la compañía que los fichó inicialmente, Decca/London, fue "Cocksucker blues”, pero la discográfica se negó a editarla por considerarla "grotesca". Años después, en 1975, la Decca/London se dio el gusto de editar una recopilación de rarezas grabadas entre 1964 y 1970, al que titularon Metamorphosis, que incluye algunas tomas descartadas de Ley ir bleed, como “I don’t know why” de Stevie Wonder, “Jiving sister fanny” y “Downtown Suzie”, esta última escrita por Bill Wyman. En el disco también aparece “Memo from Turner”, tema que originalmente formaba parte de la banda de sonido de la película Performance (Nicolás Roeg) protagonizada por el propio Jagger. “Performance”. La versión de esta edición difiere de la original y se la considera primera canción solista de Mick Jagger.


ROLLING STONES RECORDS

A partir de 1971 lanzaron su propio sello, Rolling Stones Records, con Sticky fingers y el simple "Brown sugar". Al año siguiente sacan Exile on main Street, uno de los discos más elogiados por la crítica. En 1973 Goats head soup, los encuentra todavía arañando un par de grandes canciones ("Doo Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker)", "Angie", "Dancing with Mr. D"). En 1974 It’s only rock ‘n roll emite los primeros signos de su agotamiento artístico. Aunque todavía tienen bastante bueno para dar en Black and blue (1976), Some girls (1978) y Emotional rescue (1980), adaptándose al reinado de la música disco.

La década siguiente comienza con Tattoo you, disco que para muchos, con no poca razón, es la última gran obra Stone. Más allá de los gustos, lo cierto es que el disco fue armado con lo que había previo a una gira mundial.

Sucking in the seventies es como el título lo sugiere, un disco con versiones alternativas como “If i was a dancer (Dance pt. 2)”, cuyo original “Dance pt. 1” había aparecido en Emotional rescue; versiones en vivo como “When the whip comes down”, o lados B como “Everything is turning to gold”. Hoy es un disco descatalogado y pasado al olvido, pero de valor para los coleccionistas de esta clase de joyas.


DISCOS EN VIVO

Para los Stones los discos en vivo siempre tuvieron su cosa especial. El vapuleado Still life (1982) tiene covers como “Going to a go-go” de Smokey Robinson y The Miracles, o "Twenty flight rock”, original de Eddie Cochran, canciones que no estaban registradas en estudio y fueron lanzadas directamente en vivo.

Love you live es un muy buen disco en vivo, editado en 1977, con el debutante Ronnie Wood, grabado entre 1975 y 1976 en París, Londres, Los Angeles y Canadá. Allí suenan gemas como "You gotta move", “Manish boy” de Mudy Waters, o “Crackin’ up”, una vieja canción de Bo Didley que los Stones tocaron en vivo casi desde sus comienzos pero que grabaron finalmente en El Mocambo Club de Canadá.


REEDICIONES, RAREZAS, Y DEMÁS (DISCOS) VIVOS

Las recientes reediciones remasterizadas de algunos de sus clásicos probaron poseer algunos tesoros escondidos hasta ahora. Sticky fingers, Exile on main St. o Some girls tienen ahora buenos temas inéditos, tomas alternativas o en vivo.

También vale tener en cuenta Rarities 1971 – 2003, disco en el que hay de todo un poco: canciones no tan viejas como “Fancy man blues", de la época de Steel Wheels, que había ido a parar a After the huracán, un compilado producido por George Martin a beneficio de las víctimas del huracán Hugo. No carecen de interés remixes sin edición como “Miss you (dance versión)”, “Harlem shuffle (NY Mix)”, o "Let it rock" de Chuck Berry, que había sido lado B de “Brown sugar”.

Los discos en vivo, cada vez más frecuentes desde los 90, dejan a la vista de todos algún secreto. En Flashpoint (1991) hay temas nuevos como “Highwire” y “Sex drive”. En Stripped (1995) está la célebre versión de “Like a rolling stone” de Dylan. En No security (1998) aparece “Corina” de Taj Mahal, en la que además es invitado para el evento. “The nearness of you”, clásico de 1938 o “Rock me, babe” el no menos clásico de B. B. King son las yapas que trajo al mundo Stone Live licks (2004). Finalmente en el documental de Martin Scorsese Shine a light (2008) nos regalaron la joyita “Champagne & reefer” con Buddy Guy como invitado.


TEMAS STONES EN DISCOS SOLISTAS

“Lonely at the top” es una canción del año 1980, entonces descartada y luego grabada por Mick Jagger para su primer disco solista She’s the boss (1985). “Act together” y “Sure the one you need” aparecieron en el debut solista de Ronnie Wood (1974). Por entonces Ronnie ya estaba merodeando la banda y se estaban ayudando con distintos temas, por ejemplo “It’s only rock ‘n roll”, en cuya composición él participó, a pesar de que solo figuran las firmas de la dupla. Es preciso una mención especial para “Hurricane”, editada en el compilado de Keith Richards Vintage winos (2010), que había sido escrita para la época de Forty licks por la dupla.

Así es que no es tan descabellado pensar que la música Stone se nutre de otros mundos, más allá de “Satisfaction” o “Gimme shelter”, e incluso de otros artistas. Aunque, bueno, con una banda de una longevidad como los Stones lo raro sería que no tuvieran una sorpresa por ahí escondida…

Y efectivamente ¡la tenían!


SORPRESA

El año pasado editaron sorpresivamente Blue and lonesome, su vigésimo tercer disco en estudios, una edición verdaderamente especial: a fines de 2015 se juntaron en un estudio del suburbio londinense durante tres días. Grabaron todos juntos, al viejo estilo. Y no hicieron temas propios sino un puñado de viejos blues, de músicos como Howlin Wolf, Little Walter, Willie Dixon, Magic Sam, Jimmy Red y otros. Por ahí pasó Eric Clapton que estaba grabando su propio disco, y lo invitaron a tocar en un par de temas. Se juntaron a tocar la música que siempre les gustó, sin especulaciones de marketing, y así recuperaron la frescura, la potencia, el sentimiento y la diversión que parecían haber perdido. Tanto que muchos lo consideran uno de los mejores discos de su carrera.

viernes, 3 de febrero de 2017

Cabezas parlantes

Este domingo a la medianoche, especial en La otra.-radio, FM 89,3, Radio Gráfica, online



por César Colman

Iniciados en la escena neoyorkina -al igual que Pattie Smith, Television y Ramones- y apadrinados en el emblemático y hoy extinto CBGB los Talking Heads se conocieron en la escuela de diseño de Rhode Island en los primeros 70's. Y, si bien la banda se codeó con toda una nueva camada forjada en los clubes punks de esa ciudad, ellos eran otra cosa. Nadie antes que ellos había logrado un sonido similar con guitarras limpias y al frente, despreocupados por hacer solos y enfatizando lo rítmico,  por momentos combinando el funk con el pop y el punk, con composiciones accesibles y bailables, con canciones deformadas por grooves, con melodías refinadas. Pero no siempre serían así. En los últimos 80's fueron conocidos por ser esa banda de canciones bailables y cantables, ya sin grandes reminiscencias punk ni con pretensiones de acercarse a este concepto, hasta culminar con el secreto que los hace funciona: la frescura y espontaneidad de su sonido, aunque nada de todo esto sea improvisado. Es probable que las influencias no sean muy distinguibles a simple oída, pero desde una primera instancia se los noto ávidos por conquistar un sonido propio. Nadie antes que ellos habían hecho algo similar. Influenciando a bandas como The Police, John Lydon o hasta incluso al King Crimson de Discipline, fueron catalogados como "rock inteligente", pero también como nerds.

Los discos

Talking Heads : 77 (1977, producido por Tony Bongiovi, Lance Quinn & Talking Heads)

Es uno de esos discos que necesita varias escuchadas para ser apreciado. Tal vez por el hecho de que no sea fácil distinguir en una primera instancia una canción de otra. Sin embargo, sin apelar a recursos raros, la placa logra su cometido primario, entretener. Con canciones que sin llegar al minimalismo puro se convierten en monotemáticas muestras de arte. Al mismo tiempo, todo pasa tan rápido que requiere apoyar la púa nuevamente hasta descubrir que fue lo que te perdiste.

Canciones: “Psycho killer”; “Don't worry about the government”; “Tentative decisions”; “The book I read”.


More songs about building and food (1978, producido por Brian Eno & Talking Heads)

Un disco con música infecciosa que va haciéndose más grande en la medida en que se suceden las oídas. Esta vez definen la personalidad que en el primero no se percibía.

Canciones: “Thank you for sending me an angel”; “The good thing”; “Stay hungry”; “Take me to the river”.









Fear of music (1979, producido por Brian Eno y Talking Heads, participa Robert Fripp)

Ahora sí, finalmente lograron darle una pequeña vuelta de tuerca a los dos primeros discos y descubrimos algo que nos acerca bastante a esa inescrupulosa palabra: perfección. Este es casi (¡nunca más lejos ese "casi"!) uno de esos lanzamientos que no pueden faltar en tu discografía (¿¡no lo tenés todavía!?). Pero, claro, hay que escucharlo y no es fácil de hacerlo. Hay también música para bailar pero necesita cierto compromiso de tu parte.

Canciones: “I zimbra”; “Mind”; “Paper”; “Cities”; “Life during wartime”; “Memories can't wait”; “Air”; “Heaven”; “Electric guitar”.


Remain in light (1980, producido por Brian Eno, participan, entre otros, Brian Eno, Adrian Belew)

La exhuberancia musical de los Heads llevada a su máxima expresión. Y mientras tanto nosotros aquí, impávidos y expectantes, terminamos pidiendo más. El disco es, más que nunca, rítmico por sobre todo lo hecho anteriormente. Es un disco repleto de trucos raros, marcado por ritmos aún más extraños, todo bendecido por la mirada apacible y cómplice del genial Brian Eno. El disco puede dividirse en dos mitades, la primer más brillante, y la segunda más retorcida y oscura, si se quiere. Canciones que en una primera oída pueden sonar extravagantes terminan por hipnotizar al oyente desprevenido. Una barbaridad hecha disco, una placa solo apta para descubrirle cosas, ruidos, detalles, cada vez que se la escuche.

Canciones: “Born under punches (The heat goes on)”; “Crosseyed and painless”; “The Great Curve”; “Once in a lifetime”; “Houses in motion”; “Seen and not seen”; “Listening wind”; “The overload”. Es decir todas.


The name of this band is Talking Heads (1982, producido por Talking Heads)

Es un disco doble en vivo que muestra a los Heads en las primeras dos etapas de su existencia. El primer disco toma distintos conciertos de los años 1977 y 1979, en los que se escucha a una banda mostrando sus locuras, animándose a romper barreras y a impresionar con sus experimentaciones. Con un característico estilo minimalista,adrenalina pop y groove funky. Una suerte de repetición de un riffs llevados al ridículo o a lo naif, si se quiere, que contienen pequeñas variaciones  terminan por engancharte más con la melodía. Están solo los cuatro integrantes originales, sin la ayuda de ningún sesionista. El segundo disco presenta la gira de Remain in light de 1981, con la banda más lanzada y  la participación de otros músicos, como Adrian Belew. Hacen todo en uno: funk, dance, art-rock, avant-garde, world music, todo con una energía poco común para una banda que en definitiva hacía música pop, solo que la escuchaba el compañero nerd de la secundaria y eso te hacía sospechar.

Canciones: Disco 1 : “New feeling”; “A clean break (Let's work)”; “Psycho killer”; “The big country”; “The girls want to be with the girls”; “Electricity (Drugs)”; “Artists only”; “Stay hungry”; “Memories (Can't wait)”; “Heaven”.

Disco 2: “Psycho Killer”; “Stay hungry”; “Animals”; “Houses in motion”; “Born under punches (The heat goes on)”; “Life during wartime”; “The great curve”.


Speaking in tongues (1983, producido por Talking Heads)

Luego de un hiato de tres años, la banda regresa. Y a partir de acá es cuando la cosa empieza a ponerse menos interesantes. Comienzan a hacerse más populares, no porque antes no lo hayan buscado, pero ciertamente cambian hacia un formato más convencional. Luego de la desgastante gira de Remain in light se embarcaron en proyectos diferentes. Tina y Chris hicieron el suyo con Tom Tom Club, mientras Byrne siguió con Eno para hacer más música por su cuenta. Al parecer, para Eno la cosa no funcionaba con el resto de los Heads, pero sí con Byrne, así que al volver a la banda lo hizo solo. Y si bien se nota, tampoco es que las canciones sean malas. Simplemente se pegan más fácil al oído. Es decir, el nerd de la división de a poco deja de seguirlos y ahora podés escucharlos en el boliche, con esa compañerita que nunca te dio bola. O sea, adiós amigo nerd.

Canciones: “Burning down the house”; “Making flippy floppy”; “Swamp”.


Stop making sense (1984, producido por Talking Heads)

Concebida originalmente como la banda de sonido de una película documental sobre la gira, el disco fue editado originalmente con 9 canciones, para luego reeditarse con 16, haciéndole verdadera justicia. La banda hace lo suyo de la mejor manera que le sale, rockeando con el agregado de músicos invitados y la fuerza arrolladora de su música. La pelìcula, dirigida por Jonathan Demme, es pura adrenalina llevada a la pantalla grande, en lo que según algunos podía pensarse como uno de los mejores documentales jamás vistos. Hay dos sorpresas: “What a day that was”, un tema solista de Byrne, y “Genius of love”, de Tom Tom club (que luego terminó siendo un sampler para el mega hit de Mariah Carey, “Fantasy”).

Canciones: “Psycho Killer”; “Slippery people”; “Life during wartime”; “What a day that was”; “Girlfriend is better”; “Take me to the river”.


Little creatures (1985, producido por Talking Heads)

Este es el disco más pop de los Heads hasta la fecha, sumiso, agradable, íntegramente convencional y construido para la FM. De haberlo editado otra banda, sería considerado casi un bochorno, con canciones adaptables al formato de las nuevas tendencias, pero con el aliciente de contar con compositores extraordinarios que, simplemente, marcan una leve transición. El problema del disco es que no sorprende nunca. Y hasta podría considerársele una grosería tras otra sin que necesariamente esto nos obligue a descartarlo.

Canciones: “And she was”; “The lady don't mind”; “Television man”; “Road to nowhere”.


True stories (1986, producido por Talking Heads)

Por primera vez se repiten. Repiten la fórmula, repiten las canciones, repiten el éxito. Por primera vez en su historia, repiten todo, pero esta vez con buenas canciones. Un disco que hizo conocida a la banda y desilusionó a los fanáticos de la primera ola, el resultado final tampoco es necesariamente malo. Los videos, las radios y los boliches: todo ayuda a que la música de los Heads se propague y hasta se disfrute con una sonrisa. Para ese entonces el nerd de la división ya está escuchando a los Ramones y en otra cosa. ¿Y la chica? Se fue con otro.

Canciones: “Love for sale”; “Wild wild life”.


Naked (1988, producido por Steve Lillywhite y Talking Heads)

Volvieron un poco. Sí. Dejaron de lado las melodías pop de los dos discos anteriores y se metieron más de lleno en el world music. Ya perdidos los ánimos de revolucionar nada los Heads se adentraron nuevamente en el mundo del ritmo. Un disco que no sorprende aunque se puede entender que haya sido lo mejor que pudieron hacer en ese entonces.

Canciones: “Mr. Jones”; “Ruby dear”; “The facts of life”; “Bill”.


Popular Favourites: 1976-1992 / Sand in the vaseline (1992)

Es una compilacion con cuatro temas ineditos de la primera época y otros cuatro de la última epoca. Sin mucho más que agregar.

Canciones: "Sugar on my tongue"; "I want to live"; "Love --> Building on fire"; "I wish you wouldn't say that"; "Sax and violins"; "Gangsters of love"; "Lifetime piling up"; "Popsicle".

sábado, 19 de septiembre de 2015

The Clash: primavera 0:00


por César Colman

LOS DINOSAURIOS

A pesar de sus inicios musicales humildes y casi minimalistas, fueron creciendo hasta convertirse en la banda de la calle. Esa que con un discurso radical se declaraba a favor, tanto en entrevistas como en canciones, acerca de cuestiones que otras bandas preferían pasar por alto. Esa que a fines de los 70 y principios de los 80 se oía por cualquier lado como algo cotidiano y que le gustaba a todo el mundo (o casi), a pesar de su contenido. Pero también fue esa banda que gracias a la sofisticación paulatina de su música padeció la influencia directa de una enorme variedad de estilos. Y se convirtió en esa banda que sin buscar el enfrentamiento contra el “No future” evolucionó de tal forma que, con cada disco, no podía menos que proclamar una revolución. Este crecimiento desarrollado en cada uno de sus lanzamientos, sumado a las enormes y desgastantes giras, desencadenaron lo que termino por desorientarlos. Y al desbandarse, de alguna manera, se acabó el mundo jurásico. (Hubo un par que intentaron arrimarse, pero nunca llegaron a representar el papel musical que se requiere para esto). Será entonces que en realidad nunca sospecharon hasta donde llegarían. O será, tal vez, que cuando lanzaron su primer single “1977” y remarcaron que “no habría más Elvis, Beatles y Rolling Stones”, nadie pensó que podían llegar a ser tan grandes como ellos, pero con una historia mucho más pequeña. O es que nadie se dio cuenta de nada, en realidad, ni siquiera ellos.

PUEDEN DESAPARECER

THE CLASH (1977): Este primer disco es puro punk-rock, pero con los matices melódicos que ya caracterizaban a la banda. En él no hay sofisticación ni arreglos, no todavía, simplemente es rock en estado puro, tocado a gran velocidad, nada de grandes instrumentaciones, aquí solo huyen de forma explícita de los setenta y de lo que había sonado hasta ese entonces. La música y la voz eran muy agresivas, pero no sonaban pesadas sino frescas yy, por sobre todo, resonantes. La llamaban música basura, pero en realidad era una música muy honesta. El disco es parejo de principio a fin y casi podría decirse que no envejeció. Con todo esto es fácil rendirse ante la arrolladora “Janie Jones”, el brutal “White Riot”, o “London´s Burning”, tal vez una de las mejores canciones de su carrera, o la melodía de “Career Oportunities”, o su primera incursión en el reggae,“Police & Thieves”. Un disco con muchísima personalidad, con una banda que parecía esconder algo más grande entre manos.


GIVE ´EM ENOUGH ROPE (1978): El segundo en UK, pero el primero en EEUU, parece ser un disco de transición que no alcanza la calidad del anterior, pero sigue en la misma línea. Nuevamente las guitarras sonaban fuertes y las voces se desgastaban ante el micrófono, pero faltaba algo de la frescura del primero. Este disco es quizás el más desconocido y se puede considerar, de alguna manera, una grabación menor dentro de su carrera. No ofrece nada nuevo respecto al primero y eso era un poco peligroso en un grupo punk, dado que las limitaciones musicales del género acababan con el mismo y con la sorpresa del público que ya se estaba habituando al sonido. No obstante hay canciones que se destacan del resto, tal es el caso de “Safe European Home”, “English Civil War”, “Guns On The Roof”, todas dentro del ya clásico esquema punk; u otro tema con un contenido síp, como el delicioso “All The Young Punks”. No llega a ser un paso al costado, para nada; pero si un error calculado.

THE COST OF LIVING E.P. (1979): Meses antes de su siguiente lanzamiento, editan este extended play con cuatro temas. "I fought the law", "Groovy times", "Gates of the west", y "Capital radio two". En ellos se vislumbraban distintos formatos de canciones, abriendo la puerta a lo que vendría.


LONDON CALLING (1979): Editan, a mediados de diciembre, un disco doble a precio de uno, en todo sentido. Con una producción mucho más elaborada, incluyen arreglos e instrumentos con una fuerza y espontaneidad que hacen olvidar los balbuceos del segundo long play. Se convierten en la banda sonora de la calle, con una obra que plasma su búsqueda, superando sus propias expectativas.  El pueblo pedía nuevos héroes, aunque esta vez no debían tener ni el pelo largo ni lentejuelas, esta vez debían tener el pelo corto, despeinados y con los pantalones rotos. La banda se presenta con una obra concebida desde la tapa que, si bien no hilvana una historia, guarda, aunque no esconde, el mayor de los conceptos, el fin del rock. Homenajeando así al disco que ellos consideran como el inicio de la era del rock con Elvis Presley. London calling ahonda todos los estilos que marcarían los 80: ska, reggae, rockabilly, funk, punk y pop, creando con todo ello un sello único e inigualable. Destacar canciones es casi imposible, pero quizás se puede mencionar “London calling”, que resultó ser todo un himno urbano; “Jimmy jazz” con su toque swing que aún no había sido explotado por la nueva ola británica; “Spanish bombs”, con un esquema más roquero y punk, con referencias a España y a la guerra civil; el pop de “Lost in the supermarket"; otra con un ritmo arrasador como “Guns of Brixton”, dedicada al barrio más punk de Londres; el ska de “Wrong ’em Boyo” y algunas más como “Lover’s rock” o “Revolution Rock”, donde vuelven con el reggae. Pero el disco se deja escuchar de principio a fin con una facilidad alarmante, a pesar de sus más de setenta minutos. Un disco del cual muchos tomaron prestado no solo la musica sino tambien la actitud y los conceptos. La Rolling Stone hizo una de sus famosas encuestas en la que anunciaron con bombos y platillos que London calling resultó ser el mejor disco de la década del 80. Consultado Strummer por la misma publicacion acerca de esto, respondió: "Pienso que el disco salió en el año 79".

SANDINISTA (1980): Tras el éxito de London Calling y con el público entregado, sacan un disco triple, también a precio reducido. Si la banda logró un sonido más elaborado y lejano a sus dos primeros discos, es por la abundancia de teclados, vientos, coros, orquestas, sintetizadores y todo tipo de arreglos que distaban del espíritu punk. El disco contiene una buena colección de temas, como el disco-funk que abre la placa, “The magnificent donde se luce el bajo de Paul Simonon; otro tema destacable es “Junco partner”; o uno de los himnos, “Something about England”, con Strummer cantando como nunca. Vuelven con un reggae enorme como “One more time”, explotando los arreglos y ritmos dub. También rescatan el tema de los Equals, “Police on my back”, y sorprenden con la canción “Washington bullets”. Es magnífica también la versión casi reggae que hacen “Charlie don’t surf” y el disco-punk “Junkie slip”. Una última delicia es una versión de su primer disco completamente transformada, “Career Oportunities”. Sandinista! contiene canciones que son auténticas perlas junto con alguna que parecen no estar terminadas. Y si bien estos altibajos no lo hacen fácil de escuchar, luego de reiterar las audiciones, se va convirtiendo en irresistible.


COMBAT ROCK (1982): Ya convertidos en megaestrelas, este disco fue otro golpe de popularidad y nos hizo descubrir canciones de distinto interés, aunque nuevamente no llega a la calidad de London Calling. Aquí también se nota la existencia de algunos temas demasiado experimentales y de difícil audición. Tal como pasaba en Sandinista! se mezclan las canciones fantásticas y directas con otras no tan asimilables. Se puede destacar la muy rockera “Know your rights” o “Overpowered by funk”, sin olvidar la experimentación y el reggae desarrollado en el tema “Gettho defendant”. No obstante, el disco contiene uno de sus más temas reconocidos, “Should i stay or should i go”, tal vez su canción más americana, absolutamente inolvidable. El disco, en realidad, puede pasar desapercibido a simple oída pero es un gran disco, y se pueden encontrar perlas en cada una de las canciones por separado.

CUP THE CRAP (1985): Este disco es, tal vez, una de las mayores decepciones de la historia del rock. De difícil lectura y asimilación, contiene temas que parecen salidos sin inspiración. El grupo se resentía y ya no aguantaba los ochenta, su público se distanciaba de ellos, apartándoseles definitivamente. La producción barroca, confusas y sin alcanzar la nitidez necesaria, cubría todo con multitud de teclados y arreglos que destrozaban las canciones. Sumado al hecho de que Mick Jones y Topper Headon ya no pertenecían a la banda, lo cual provocó el desagrado y la incomprensión definitiva de sus seguidores. Todos los problemas anteriores se podían haber resuelto con buenas canciones, pero no.  A la distancia puede que no disguste tanto, pero el disco sigue sin llegar al aprobado. Así es que se salva, para quien se atreva a oírlo “This Is England” y “Three Cars”, o "Cool under heat" y poco más. Una mala despedida para uno de los mejores grupos de todos los tiempos.


RESTOS FÓSILES

Luego de esto, cada uno de los miembros se embarcó en distintos proyectos. Topper Headon estuvo lidiando con sus adicciones y no tuvo gran actividad. Editó un álbum de R&B llamado Wakin up, de poca repercusión artística y no más. Paul Simonon, por su lado, hizo algo más, editó un disco con una banda llamada Havanna 3AM, y años más tarde formó parte de uno de los tantos emprendimientos de Damon Albarn, The good the bad and the queen. Mick Jones inmediatamente luego de ser despedido formó Big Audio Dynamite, también conocido como B.A.D. banda con la que continúa hoy en día. Era una mezcla de samplers, sonidos y voces por lo que recibieron gran cantidad de críticas y acusaciones varias. Para su segundo lanzamiento de 1986, Strummer ayudo a su ex compañero con la producción del disco y la composición de algunos temas. Si bien corrieron rumores acerca del regreso, la cosa nunca pasó de eso. La banda continuo editando discos sin mayor trascendencia comercial, pero que sirven para establecer su propio legado. Strummer hizo, además, otras producciones, como es el caso de The Pogues. También tuvo un lanzamiento solista, pero luego formó The Mescaleros, banda con la que editó tres discos.

Hubo discos póstumos también, como el caso de Super black market clash, un grandioso muestrario de lado b, remixes y demás rarezas a lo largo de toda su historia. Disco que es una edición extendida del LP Black market clash. Fue editado previamente a la salida de Sandinista! y constaba de 9 canciones compiladas de distintas etapas de la banda. Clash on Broadway es un compilado que contiene rarezas y demás temas en vivo desperdigados entre clásicos de todas sus épocas. Y From here to etrnity, un disco en vivo con material de las distintas etapas de la banda en diversas presentaciones. Un muy buen muestrario del despliegue musical de una banda que dejó en el debe un legado trunco. Tal vez el fallecimiento inesperado de Strummer por una afección cardiaca no descubierta a tiempo nos dejó sin una reunión.

domingo, 1 de marzo de 2015

The Police: No todo es como reluce

por César Colman

Con orígenes en el jazz y en la música experimental, supieron encontrar la fórmula para sonar en los ochenta. Esta, podría decirse, es la historia de tres rubios que afinaban, cantaban bien, y sabían tocar sus instrumentos. Pero, por sobre todas las cosas anteriores, no pertenecían al ambiente en el que se movían. Y es que a fines de los setenta ellos irrumpieron en una escena que les era totalmente ajena. Tal vez por eso, sus rubias melenas se mantuvieron por contrato luego de habérselas teñido para una propaganda. Pero lo importante es el legado de cinco discos hecho por músicos que a pesar de todo no renegaron de sus orígenes. O, como dijo alguna vez, Andy Summers, la última gran banda de los sesenta…

The Copeland

Con padres miembros de la CIA y del servicio de inteligencia británico durante la segunda guerra mundial, la familia Copeland vivió en Damasco, El Cairo, Beirut, entre otros países y esos lugares fueron una gran influencia musical. En el comienzo, el ímpetu y la impronta del proyecto The Police pertenecían a Stewart Copeland. Ian Copeland era el bajista de la familia y alter ego de Miles Copeland, que es dueño fundador de I.R.S. Records, además de manejar el destino de algunas bandas (Wishbone Ash, Caravan). Creó empresas organizadoras de giras musicales. Eso fue de gran ayuda para The Police, ya que fue manager de la banda y luego de Sting solista. De hecho, fue Miles quien descubrió el potencial compositivo del cantante y consiguió el contrato de grabación con A&M. Con lo que The Police, simplemente, se sumó a la familia.

Nacidos en los 50

The Police no fueron tres amigos de la adolescencia que deciden de un día para el otro tener su banda. De ellos más bien puede desprenderse que son una banda causal. Y tal vez por eso el francés Henri Padovani no duró mucho tiempo como guitarrista. Porque, dadas sus escasas habilidades musicales, a Sting no le agradaba su desempeño. Sin embargo, Padovani fue importante durante sus primeros pasos, por sus contactos y principalmente por sus ganas. Hay un único registro de estudio en el primer simple editado por la banda con Henri Padovani: “Fall out/Nothing achieving”. Él únicamente hace el solo principal, el resto lo toca Copeland. Es que el baterista lo quería para poder sonar más crudo, pero se le hizo insostenible en el tiempo. A tal punto defendió su lugar que tocaron en un par de ocasiones con Andy Summers como cuarteto.

Stewart Copeland había tenido su experiencia previa con una banda llamada Curved Air. Ellos hacían una mezcla de AOR con un progresivo muy característico de los años setenta. Con la particularidad de contar con una cantante vikinga, que con el tiempo fue pareja del baterista.

Sting venia de Last Exit, banda que practicaba una suerte de jazz rock. Copeland lo vio en vivo y le pidió a un periodista que se lo presente.

Andy Summers: si Sting era el bueno y Copeland el malo, el guitarrista no podía ser más que el feo. Tenía experiencia en bandas como Soft machine y The Animals. Su innata habilidad para la guitarra cautivó a Sting e hizo que The Police encuentre su tercer pata. Insustituible.

En pleno año 1977 ya sabían tocar sus instrumentos casi como profesionales. Sting contaba con 25 años, Stewart Copeland con 24 y Andy Summers 34. La fiebre punk arreciaba con todos (o casi) pero ellos, simplemente, pertenecían al otro lado del mundo en el que estaban parados en ese momento.


Y entonces quedaron tres…

Desde la tapa, la estética del grupo planteó un cambio. En Outlandos d’Amour (1978) aparecen rubios, con peinados nuevos y distintivos, por una exigencia de la publicidad que los contrató. Pero, por el lado de la música, el virtuosismo de Sting se destaca al componer por un rumbo nuevo. Canciones polémicas como “Roxanne” y “Can’t stand losing you”, ambas prohibidas por la BBC cumplieron su cometido. “Truth hits everybody” y “So lonely” son temas que muestran, en la mezcla de rock, punk y reggae, el buen gusto de la banda.


Con Reggatta de Blanc (1979) dejan su influencias y comienzan a irse para el lado más tranquilo. Un disco que redefine el estilo Police: el reggae blanco adquiere personalidad definitiva para una banda que se afianza. “Message in a bottle”, la canción que abre el disco; “Reggatta de blanc”, el tema instrumental; “Bring on the night”... podría nombrar todas las canciones del disco.


Ya con Zenyatta Mondatta, editado en 1980, salieron a girar por el mundo. Canciones como “Don’t stand so close to me”, “Driven to tears”, “When the world is running down…” definen el comienzo de los ochenta y la new wave. Pero, también hay que decirlo, la figura de Sting comienza a destacarse por sobre la de sus compañeros, al punto de negarse a tocar en un tema instrumental de Summers. El principio del final, podría decirse.


Con Ghost in the machine (1981) el ambiente entre los músicos distaba bastante de ser el ideal. El agregado de una sección de viento y la elección de un nombre en inglés, a diferencia de los nombres inventados para los discos anteriores, solo dejaron contento a Sting. Sin embargo, canciones como “Spirits in the material world”, “Every little thing she does is magic” y “One world…” hacen un gran disco. Pero a la vez, canciones como “Invisible sun”, “Secret journey” o esa delicia con aire a Simply red que cierra el disco, “Darkness”, lo convierten en la placa más rara de todas. Lo curioso de esta clase de temas es que no es Sting el que los compone. Podría decirse que es un disco de transición de The Police. El gran Hugh Padgham produjo el disco, al igual que el siguiente.


Synchronicity (1983): si tenías dudas acerca de ellos, se te iban a ir con este disco. El nivel y sofisticación que consiguieron con esta obra lo convierte en uno de los mejores de la década. Una despedida impensada, con canciones como “Synchronicity I y II”, “Walking in your footsteps” o “Every breath you take”. Se trata de una apabullante obra conceptual basada en la idea de sincronicidad de Carl Gustav Jung.


Lo que inicialmente iba a ser la grabación de un nuevo disco, degeneró en la versión remixada de “Don´t stand so close to me”. En 1986 editan Every breath you take – The singles que fue lo último hecho por ellos como banda. Sting se compadecía del productor Laurie Latham, aduciendo que estaba horrorizado por el veneno que había entre ellos. Andy Summers pensaba que la canción estaba bien, pero que le gustaba más la original. Sting no tenía intenciones de escribir para The Police por lo que,, para Summers, se trataba un ejercicio vacío. Copeland grabó con una lesión en la clavícula. Fue una compilación que en la época dejó gusto a poco, con Sting ya inmersoo en su exitosa carrera solista.


Más tarde editaron una serie de compilados con distinta suerte. Message in a box (1993) compila todo el material editado por The Police. Todo. Canciones como “How stupid Mr. Bates”, “A kind of loving” o “I burn for you”, del soundtrack Brimstone & Treacle. También incluía temas en vivo que solo aparecieron en simples, y hasta una versión mono de “Bed’s too big without you”. Otra placa grandiosa es The Police Live! (1995). Este disco doble contiene dos recitales en vivo, uno en noviembre del año 1979, de la gira de presentación de Reggatta de Blanc; el otro es un vivo del año 1983 de la gira de Synchronicity. El primer disco muestra a los primeros Police con una grabación más cruda y carnal, hecha para una radio; mientras que el segundo muestra el grado de sofisticación alcanzado por la banda, con Eddie Offord como ingeniero de grabación. Offord había trabajado con Yes en clásicos como The Yes Album, Fragile, o Close to the edge.


Hubo otras cosas editadas, como por ejemplo Strontium 90, que en realidad fue el proyecto del ex Gong Mike Howlett. Fue en este proyectoo que conocieron a Andy Summers. Incluye, por ejemplo, la versión acústica de “Every little thing she does is magic”, o “Visions of the night”. Después de esto, no hay mucho más.


Sucesos Argentinos

Era raro, muy raro, por aquellos iniciales años ochenta que una banda en pleno auge mundial se acercara hasta estas lejanas tierras a dar un recital. En el año 74 vino Santana, que tocó en el viejo Gasómetro de San Lorenzo. Joe Cocker vino en el año 1977 al Luna Park. Y me atrevo a decir que no muchas más bandas internacionales visitaron la Argentina. La cuestión es que en 1980 The Police hizo su presentación en la inauguración de la disco New York City (la misma del que Sumo hablaría en "La rubia tarada") y otro en el estadio Obras, que pasó a la historia del rock local porque, en plena dictadura, Summers, harto de que la policía obligara al público a sentarse por la fuerza, le propinó un puntapié a uno de los uniformados. Luego de terminado el recital Andy no sabía cómo pedir disculpas, no era un inglés en Nueva York. Era un inglés en la Argentina de la dictadura, tras patear un policía.


Sin más

Luego de la no anunciada separación hubo algunas reuniones, como la de Amnesty en 1986, o en la boda de Sting y Trudie Styler del año 1992. También en, 2003 cuando ingresaron en el Rock and Roll Hall of Fame. En estas ocasiones se mantuvieron las tensiones que hicieron a su separación: Sting se negaba ante cada consulta y sostuvo que, de producirse la reunión, podrían tratarlo de loco. Sin embargo, en 2007 se juntaron en la ceremonia de apertura de los Grammy. Pocos meses después iniciaron una gira mundial que los trajo nuevamente a la Argentina. En la rueda de prensa Sting afirmó entre bromas que ya podían tratarlo de loco. Sin embargo, no hubo planes acerca de componer nuevos temas.

miércoles, 21 de enero de 2015

Robert Plant, artista de dos siglos

Se puede escuchar el especial de La otra.-radio dedicado a Plant clickeando acá




por César Colman

Tras el fallecimiento de John Bonham y la disolución de Led Zeppelin, Robert Plant inicia su carrera solista con un perfil notoriamente más bajo. En las primeras reuniones que mantuvo con Ahmet Ertegun (presidente y fundador del sello Atlantic) le pidió que lo tomen en serio. La inmensidad que adquirió Led Zeppelin demandó una estética distinta para la música de Robert Plant. En su etapa solista se pueden distinguir tres etapas. La primera, compuesta por los discos: Pictures at eleven, The principle of moments y Shaken’ n’ stirred. En esta etapa hubo un acercamiento al pop que le dio su mayor éxito comercial. La segunda etapa, compuesta por los discos Now and Zen, Manic nirvana y Fate of nations. En ella enriqueció su música con un endurecimiento en su propuesta, acercándose por momentos a lo hecho por Led Zeppelin. Y la tercer etapa, compuesta por los discos Dreamland, Mighty rearranger, Raising sand (Junto a Alison Krauss), Band of joy y el reciente lullaby and… The Ceaseseless Roar. Aquí lo vemos envejecer con sabiduría, manteniendo su voz en gran forma y jugando con distintos ritmos y sonidos. Estos son, entonces, disco por disco :

Primera etapa

Con Pictures at eleven del año 1982 buscó y consiguió alejarse lo más posible de lo hecho con Zeppelin. Producido por el mismo Plant, le dio a su música un inesperado acercamiento al pop, la new wave y, de alguna forma, al avant-garde. Contó con la colaboración compositiva del guitarrista Robbie Blunt en todos los temas y el aporte en dos temas del tecladista Jezz Woodroffe. Canciones como “Burning down one side” o “Fat lip” lo posicionan en un lugar sorprendente en comparación con lo hecho con Led Zeppelin. En el disco participa Phil Collins en seis de las ocho canciones, en las restantes “Slow dancer” y “Like i’ve never been gone” la batería está a cargo de Cozy Powell. Lo que puede llegar a sorprender es que no hubo presentación en vivo del disco.

Para The principle of moments, del año 1983, las cosas no habían cambiado mucho. Editó su disco bajo sello propio (Es Paranza) con lo que se desvinculaba del todo de Led Zeppelin y esta vez sí, hubo presentación en vivo. Lanza su primer hit, “Big log”; y coquetea con el reggae en “Messin’ with the mekon”. La placa podría catalogarse como un paso al costado sin grandes novedades respecto a su anterior trabajo, pero sí profundizando su alejamiento de Zeppelin.

Luego, el proyecto paralelo The Honeydrippers y el disco Volume one del año 1984. La idea de este EP fue de Ahmet Ertegün (legendario fundador del sello Atlantic), quien decidió grabar canciones clásicas de su sello de los años 50. El disco muestra a un Robert Plant en excelente forma para cantar canciones como “Sea of love” de Phil Phillips, “I got a woman” de Ray Charles y “Rockin’ at midnight” de Roy Brown. Participan Jimmy Page, Jeff Beck, Nile Rodgers y Dave Weckl en la batería.

Con Shaken n’ stirred del año 1985 la cosa volvería a sus carriles. Es que Plant dejó las baladas para concentrarse en su propia música. Ya sin la bateria de Phil Collins, se había corrido la voz de que Eurythmics iba a colaborar con uno o dos canciones para el disco. Con temas como “Little by Little” o “Kallaloo kallaloo”, las guitarras sintetizadas lo convierten en su disco más arraigado a los 80. Robert Plant lo definiría como la aventura de la tecnología.

Segunda etapa

Para Now and Zen del año 1988 Plant cambió la banda. Las canciones se tornaron más directas, ya el avant-garde de trabajos anteriores, a excepción tal vez de “The way i feel” y “Why”. Jimmy Page es invitado en dos temas, “Heaven knows” y “Tall cool one”. Phil Jonstone es una parte vital en la composición, en la ejecución de los teclados y en la producción integral del disco (hecha junto a Tim Palmer y a Plant).

Manic nirvana, editado en 1990, fue más allá. Plant concibió una suerte de compendio de su carrera con canciones nuevas, desde su lado más roquero hasta el world music. Estaba decidido a subir el voltaje y lo consiguió en canciones como “Hurting kind”, “Nirvana” o con el cover “Your ma’ said you cried in your sleep last night”. Las canciones parecen concebidas para sonar bien en vivo; con la incorporación de Charlie Jones en el bajo, la banda suena fluida.

El disco Fate of nations de 1993 significó el retorno a sus raíces musicales, con canciones como “If i were a carpenter”, el cover de Tim Hardin. Pero también con el enternecedor “I believe”, dedicado a Karac, su hijo fallecido en 1977. Se destacan canciones como la zeppeliana “29 palms”, “Calling to you” y “Memory song”, con un reconocible aroma oriental. También la increíble e hipnótica balada “Greatest gift” en la que Plant consolidaba su arte en un nivel superlativo.

Impasse

Muy a pesar de todo, hubo otra oportunidad para que Page y Plant arremetieran, ahora con No quarter en el año 1994. Convertidos en una suerte de dúo hicieron, canciones de Led Zeppelin y otras nuevas. MTV los invito al Unplugged y ellos le dieron una nueva forma al concepto, grabando en Marruecos, Gales y Londres con orquestación egipcia y marroquí. La nueva y misteriosa “Wonderful one” no desentona en un disco a la altura de sus protagonistas. El éxito fue tan inmediato que se lanzaron a una gira. 

Led Zeppelin. The BBC sessions (1997): dividido en dos partes totalmente discernibles, en el primer disco están las sesiones del año 1969. “Dazed and confused” y “Whole lotta love” presentan una típica zapada de la época. Por su lado, el segundo disco registra un concierto que tuvo lugar en el año 1971 con canciones que se acercan más a un nivel profesional, como “Black dog” o “Heartbreaker”. La cuestión con esta clase de ediciones es la necesidad creada desde un mercado siempre demandante. 

La segunda aparición del dúo Page & Plant, editada en 1998, se denominó Walking into the clarksdale. Hubiera sido, al menos, un sorprendente malentendido que repitieran el anterior y genial No quarter. Pero, con producción de Steve Albini (PJ Harvey, Urge Overkill, Nirvana), el disco dan un vuelco hacia el costado de Plant. Claro que no es un disco digerible en primera instancia pero la intensidad es la necesaria. Canciones como “When the world was young”, “Blue train” o la oriental “Most high” revelan un camino oculto y virgen al que tal vez le falta transitarlo.

Tercera etapa

Un disco de versiones es Dreamland ,del año 2002, con “One more cup of coffe” (Bob Dylan) o la más famosa “Hey Joe” (Billy Roberts), antes interpretada, entre otros, por Jimmi Hendrix. También está la inolvidable e insuperable versión de “Song to the siren” de Tim Buckley. Nueve años después de “Fate of nations” y después de un impasse que tuvo a Page de coprotagonistan vuelve con banda nueva. Dreamland agrupa las influencias de Plant. 

Mighty Rearranger de 2005, a nombre de Robert Plant & The Strange Sensation: si no escuchaste este disco, deberías hacerlo: Ese mismo año Plant se negó a recibir un Grammy en nombre de Led Zeppelin. De eso se trata su integridad. Canciones como “Tin pan valley”, “Mighty rearranger” o la deliciosa “Shine it all around” fueron concebidas para ser grandes, mirando hacia adelante pero volcando su experiencia y sabiduría en ello. Solo alguien de su talla podría lograr algo así. 

Raising sand: Robert Plant y la cantante de bluegrass Alison Kraus editaron en el 2007 este disco producido por T. Bone Burnett (una suerte de eminencia que trabajó con gente de la talla de Elton John, Bob Dylan, Elvis Costello, Diana Krall y extensísimo etc.). Acompañados por músicos como Marc Ribot y Rowland Salley, entre otros, el disco alberga versiones como “Trampled rose” de Tom Waits, “Please read the letter” de Page & Plant o “Fortune teller”, versionada también por los Rolling Stones a mediados de los 60, en Got life if you want it. Un disco irrepetible. 

Si bien el disco Band of joy fue editado en el 2010, este es el nombre de la banda que Robert Plant y John Bonham abandonaron para ingresar a Led Zeppelin. Aquí la formación se reúne sin Bonzo.Tiene una suerte de continuidad ideológica con Raising sand, con temas tradicionales como “Cindy, i’ll marry you someday” o “Satan your kingdom must comedown”. También hay covers como “Angel dance” y, por supuesto, temas propios. PEl disco es que nos regala un sabrosísimo folk blues primario. 

Por ultimo, lullaby and… The Ceaseseless Roar, editado el año pasado. Robert tenía dos hipotéticas opciones : o bien darle continuidad y tal vez profundizar lo hecho con Mighty rearranger, lo que sería lo obvio, dada su evolución, o sorprender con una nueva vuelta de tuerca. Con canciones como “A stolen Kiss”, “Turn it up” o “Little Maggie” demuestra por qué las respuestas más sencillas suelen ser las más acertadas, aunque no las obvias. Otro disco que muestra a Plant en gran forma, ya a mediados de la segunda década del siglo xxi. Definitivamente, Robert Plant es un artista de dos siglos.