lunes, 9 de febrero de 2015

Poesía, una cuestión de las cosas últimas

Puntuaciones sobre el diálogo Celan — Mandelstam


«Pero en la gran poesía, ¿cuándo no es una cuestión de las cosas últimas?...»
—Celan sobre Mandelstam, Carta a Gleb Struve, 29 de enero de 1959—



«La poesía es el arado que desentierra el tiempo, poniendo al descubierto sus estratos más profundos, su tierra negra».
—Osip Mandelstam—



por Javier Galarza *

1. FILIACIONES

Mandelstam se identifica con el poeta latino Ovidio, tanto como Hölderlin se identificó con el lírico griego Píndaro o Gerard De Nerval con Virgilio.
«El verdadero diálogo entre poetas es necesario» escribió Hölderlin.
Celan encuentra en Mandelstam el referente que buscaba. Eternamente exiliado, dice que traducir a Mandelstam es tan importante como escribir su propia obra.


2. MANDELSTAM Y OVIDIO


Mandelstam, tan renovador como clasicista, se identificó con el poeta latino Ovidio, desterrado por sus escritos (y por algún otro «error» que la historia jamás aclaró). Mandelstam, que también sufrirá el destierro, titulará su segundo libro Tristia, el mismo nombre (Tristes) del libro que narra el destierro de Ovidio de Roma.

Aprendí la ciencia de las despedidas / En los nocturnos lamentos despeinados.../ ... Y al oír la palabra «despedida» quién sabrá / Qué clase de separaciones nos esperan.../ (Tristia, Mandesltam)

Cuando me viene la imagen tristísima de aquella noche / esa que fue mi ocasión última allá en la Ciudad, / cuando recuerdo la noche en que tantas cosas queridas / hube de abandonar, vuelvo otra vez a llorar... (Tristia, Ovidio, libro III).

Voronezh o el Ponto, Mandelstam es consciente de su destino. «Estoy listo para morir» confiesa a su amiga Anna Ajmátova.


3. CUESTIÓN DE LAS COSAS ÚLTIMAS


Allí donde Mandelstam parece revivir el destino de los poetas clásicos, — tal vez el último poeta clásico—, Celan parece convocado (y no por elección) a cerrar tanto el clasicismo como las vanguardias.
El destino del último poeta.


4. POETAS


Mandelstam cuenta el catálogo de naves de Homero en la cabecera de su cama. Escribe su obra maestra en cuadernos, entre guardias que lo vigilan.
Estas vidas que, con justo motivo, podrían ser descriptas como trágicas, tuvieron momentos que es bello recrear. Mandelstam cortejando a sus dos talentosas colegas y amigas: Anna Ajmátova y Marina Tsvetaieva. Paul Celan y su compleja relación con Ingeborg Bachmann o las idas y vueltas manifiestas en su correspondencia con Nelly Sachs. Acabamos de nombrar a seis de los más grandes poetas del siglo XX.


5. LA ÉPOCA. LO INALIENABLEMENTE VERDADERO.

Escribió Paul Celan:
«¿Puedo decir aquí mismo, es decir, de manera espontánea, que sobre todo me interesa Mandelstam ? Apenas conozco a otro poeta ruso de su generación que como él estuviera en el tiempo, que pensara con esta época y desde esta época, y que pensara esta época hasta el final(...). Estoy simplificando, ya lo sé. Por favor, vea en estas líneas el intento de recordar yo mismo la impresión que me produjo el encuentro con los poemas de Mandelstam: la impresión de lo inalienablemente verdadero».

Unos pocos versos de Mandelstam sobre la época:

¡Intentad arrancarme del siglo! / ¡Yo sé que moriréis en el intento! //
Hablo con la época...

Mi siglo, mi bestia / ¿Quién podría mirar tus pupilas / y con su sangre contar / las vértebras de dos siglos?



6. PARADOJAS DEL TIEMPO:


Escribe Osip Mandelstam:
«A menudo se oye decir: eso es bueno, pero pertenece al pasado. Pero yo digo: el pasado no ha nacido aún. En realidad no ha existido todavía. Quiero que Ovidio, Pushkin y Cátulo vivan otra vez y no me conformo con el Ovidio, Pushkin y Cátulo históricos».
El filósofo Martin Heidegger manifiesta su admiración sobre Celan diciendo: «Es el que está más adelantado y más retirado se mantiene.»


7. ALGUNAS COINCIDENCIAS


Los asemejaba el origen judío, la temprana muerte de la madre, intentos de suicidio, injustas acusaciones de plagio y sobre todo, las persecuciones políticas. Internaciones psiquiátricas, y la vida y la poesía a pesar o a causa de todo esto. Pero también las complejas operaciones de escritura donde, en los poemas de Mandelstam, el Oka se transforma en el Leteo y la búsqueda de lo indecible en un desafío ético que compromete a ambos poetas con su tiempo.
Exiliado en Francia, escribiendo en Alemán, Celan reconoce su herencia y su deuda con la poesía de Rusia.
Celan le dice a Yves Bonnefoy: «Se siente usted está en su casa. en su lengua, en sus puntos de referencia, entre los libros y las obras que usted ama. Pero en cambio, yo estoy fuera».


8. TIERRA NEGRA

«La poesía es el arado que desentierra el tiempo, poniendo al descubierto sus estratos más profundos, su tierra negra» escribió Mandelstam en La palabra y la cultura.

Celan arranca su poemario La rosa de Nadie con estos versos:
Tierra negra, tierra / negra tú, madre / de horas / de desesperación


Uno de los célebres poemas de los Cuadernos de Voronesh de Mandelstam comienza con la siguiente estrofa:
TIERRA NEGRA: Respetada, ennegrecida, cuidada / Fértil toda de aire y cuidados / Desmigajada, coral- / Húmedos terrones de mi tierra y libertad...


Continúa Celan en La Rosa de Nadie:
TIERRA HABÍA EN ELLOS y
cavaron.
Cavaron y cavaron, así pasaron
su día, su noche. Y no alabaron a Dios.

Según Jesús García Gabaldón, «el poema Tierra negra de Mandelstam homenajea a la tierra negra ucraniana y su lucha por la libertad. Mandelstam consideraba la tierra materia poética por excelencia, y a la poesía como el arado que hace surgir de ella frutos. Alude también al movimiento revolucionario «Tierra y libertad», que surgió en Rusia en 1870 y celebra su primer congreso en Voronezh».


9. SOLES NEGROS. TEMA DE LA MADRE

Paul Celan traduce el célebre verso de Nerval de la siguiente manera:
el sol negro, el de la melancolía.

Elegía por la madre de Mandelstam:

Esta noche no es remediable, / pero con vosotros todavía hay luz. /
A las puertas de Jerusalén / se levantó un sol negro.
1916

Elegía por la madre de Celan:

Madre, Ellos también escriben poemas
(Lejos, en Michailovka, en / Ucrania donde / me mataron padre y madre: qué / floreció allí, qué / florece allí? ¿Qué / flor, madre, / te dolió allí / con su nombre )

En el poema que abre Tristia, dedicado a Marina Tsvetáieva, intertextualizando con su traducción de Fedra, Mandelstam escribe: Nosotros, con un canto fúnebre / en el entierro mitigamos / el terror cruel e insomne / del sol negro.


10. UNA PREGUNTA

« ¿Quién escribirá poesía? ¿Pero es preciso responder a esta pregunta?
Todos llevamos zapatos, pero son muy pocos los zapateros. ¿Hay muchas personas que sepan leer poesía?»
Esta pregunta de Mandelstam aún nos interpela. Nos queda leerlos.
Pues sin el arado de la poesía, quién desenterrará el tiempo.

* Publicado originalmente acá.

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